jueves, 28 de febrero de 2008

Adelante
El vientre de mi mundo
El lugar donde retorno
Obediente
Salmónido

Adelante
La vegetación del cielo
Los tabaquillos y los helechos

Adelante
La cascada madre
De un puñado
Chico
De consuelos.
Cuando
Esperando la caída
Tiniebla atrás
Siempre
Y cuando
Tus gotas en el aire
Golpean el mundo
Que se evapora
Sensiblemente

Cuando
La sangre de nadanadie
Brote tibia
De entre las piedras
Y siempre
Y cuando
El tiempo
Y la luz que aun se nos regala
Nos permite vernos
Y cansarnos
Y odiarnos
Sensiblemente.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Cortometraje

En el balneario al costado del tiempo,
se esta filmando un sentimiento.
Gracias martin por hacerte cargo de esa rama seca,
reseca de sueños.

p/d: a los fans y/o grupies: el cortometraje de los elefantes se podra ver solo si compran el libro, alla por julio.

lunes, 25 de febrero de 2008

Los Elefantes

Luz calma.
Calientes moles de tiempo, marcadas por la estupidez.
Dos cayos en el pico mas alto,
Juntos en el equilibrio, aire y abandono.
De cara a las nubes, al frío liquido.
Dos instantes en la velocidad del arte, dos y el impacto.
Aire en las bolsas del pecho, chocar ceder y salir, mirar, pensar, disimular.
Recostar la piel infante como chelco en las piedras,
Invasión pútrida de un caliente hedor a orina, realidad, poesía.
Dos y tres cuerpos volando por los cielos, humillando los recuerdos.
Los pómulos tensos, las crenchas duras.
Tu voz en mis dedos, los peces en el oscuro fondo de los sueños.
Saliva seca en las piedras, en las siestas.
Palomas acuáticas, lanzándose la gravedad entre los elefantes de piedra.
Entre la mugre, olvidada,
entre la única realidad que se extraña.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Tenias ganas de dejar de oír

Tenías ganas de dejar de oír.
De sumergirte lento.
Dejando morir cada tiempo.
Dormir de corrido indefinidamente.
Dejando en un dulce abandono tus miembros.
Tenías ganas de dejar de oír.
Y hasta aquí es simple.
Pensaste en pactos de silencio
prometidos a la nada.
(Salamanca de los tibios elefantes)
Incluiste en tu memoria
lo que no te pertenece.
Dejaste lejos todos tus presentes.
Olvidaste los trofeos
Y el sueño de...
te quemo la fuerza.

martes, 19 de febrero de 2008

Cortitos

Tengo la noción de que todo lo que fue. Fue en las siestas.
¿Por qué?
¿Por que ellos duermen? Quizás.
Y hoy tengo ganas de pararme a sentir como las cosas son,
aunque no sean ya,
aquellas siestas.
Aunque, quizás, sea yo
El que duerme.

…..

Y sumergido en un frío pleno,
hurgueteándole las entrañas a este mundo,
me crecí como sonseando,
me olvide de casi todo lo completo
la cuestión es que hoy quiero,
¿puedo?

…..

Con uno de los nuevos pisamos la cancha de carrera y no matamos a ningún.
Pero llegamos a la única mansión del valle,
la casa de un tal conocido del.
Toda entera aquella tarde / hoy
me hace recordar,
y no saben cuanto me gusta.

……

Mi gomera no era como la tuya.
Sin embargo en ocasiones era una buena parte,
de todo lo que era.

……

No se cuando lo note, pero no me gusto, pintaron todas las piedras, con sus nombres, pero el mío no, y aunque no me acuerdo bien cuando fue, no me gusto.

.......

Sexo,
en las tardes y sin nombres,
todos absolutamente desconocidos,
intentando apagar el aire,
juego de niños,
lo normal,
hoy,
y el silencio,
que intento.
Y me agota.

……

¿Los chicos querrán leerlo?
Es poesía,
¿De que chicos hablas?
Buen punto para un silencio.

Primera vuelta

Dos de más bajando sobre dos la última pendiente de asfalto.
Saborea fantasías de meriendas en dos,
sobre dos,
al rayo del sol,
mientras la sangre sale brotando y rebotando suelos de tu nariz tremenda.
Flor de aventura la nuestra,
escupiendo el sulqui raído de la historia
y colgado de las riendas el viejo come gatos,
ríe sus trampas pícaro mientras acarrea su chamuscado cuerpo a seguir cavando como animal para siempre.
Campos untados en percusiones erróneas y pajaritos,
de los blanquitos,
inmunes a mi gomera de rojo fierro.
Paja y mucho más.
Chozas y carné de socio, muchísimo protocolo siempre
para apedrear chelcos a plena siesta,
siempre primero vos,
primero siempre vos,
palomas sucias escupiendo sus hojas en nuestro sendero de limite húmedo,
y las raíces de los sauces que se fueron
en la ultima inundación
surcan el oscuro abono de venas flacas,
cortadas y chorreando sabia tan negra como los ojos,
de alguien,
con los ojos bien negros.
Atardeceres y amaneceres de pesca ilegal
en las orillas del paraíso
aun no descubierto,
jamás alcanzado,
perpetuamente a la vista,
no al contacto.
La distancia hundida entre ignotos silencios,
naturales hoy,
bellos hoy.
El cielo se ha encapotado y le tememos a las gitanas por que saben de más.
Ol--lop (al arco), por Gil.
Tridimensional figura estropea su presente en mí, antes.
Es una pendiente que los cimientos no pudieron salvar.
Es una obra imposible de techar.
Porque su incompleta perfección fue el escenario que será por siempre,
las sombras de la saliva,
los abandonos egocéntricos a la mentira.
Es lo que crece porque creció mientras me revolcaba en la panza de mi vieja,
es lo que descubrí una siesta que se fue,
tan lejos como las ganas de estar en el lugar indicado,
bajo tu seudo-protección.
Porque esa garganta es la hoy escéptica, anestesiada, febril y casi tibia.
Que lo vive como mejor puede,
(pero no me saques de ahí, apuráte que te necesito, no tengo que aprender a esperar,)
a esperar aprendí y es lo que me vive,
tímidamente y bien, muy bien vos, pibe, maduro, inmaduro, marrón, peludo,
flor de trastorno, doble nudo al tiempo.
Que mas da, intentar cagarse, lo mas inconciente posible.
Me fui, me fui, me fui y ya no es tan negativo, vainilla, vuelve, arena y viejas del agua, y las malditas palometas, tuneadas de guerra habitando mi paraíso sucio,
comiendo todo lo nuestro,
cortando cada línea a la esperanza.
Pero sin eso, sin el pesar de los sesos,
yo seria una paloma saltando salvaje de la cabeza de los elefantes,
sacando pecho al vuelo,
estirando con los puños el aire y encogiendo mi dolor en el fondo.
No mucho mas que eso,
Seria.
Huequito de la pesca, pescaditos tontos, remera sopa, tres al hilo, y vos jugando a la mancha inconciente de tan feliz,
de tan inocente.
La humillación llegara, tranquilo, delinquir es narrar en el futuro.
No había más música que el retruco de tus insultos.
A tu vieja,
o a tu hermana lo mismo da-ba.
Sin embargo volvías y el timbre cantaba, la siesta llegaba y la fantasía empezaba,
entre trompadas de miedo los días se alargaban como una vida larga, si las hubiera.
Y ahora estas estando casi como siempre
sin advertir los cordones, y las cañitas mojarreras,
de escaleras yeta y la muerte bien muerta de un abuelito.
Todo chiquito,
tanto que no se ve,
abajo de la escalera, yo, solito, entre los paños negros del ritual, y unas ganas de correr por costumbre nomás,
por miedo quizás.
No me preocupaban sus ojos,
la vecina era ella,
esa vieja madre de muchos,
que me miraba desde la ventana, desde la vereda,
la vieja vecina que aun no muere
mirando con su varilla de árbol llorón en la derecha,
salpicando baba por los ojos,
rojos de sangre y mazamorra.

Los elefantes

Luz calma.
Calientes moles de tiempo, marcadas por la estupidez.
Dos cayos en el pico mas alto,
Juntos en el equilibrio, aire y abandono.
De cara a las nubes, al frío liquido.
Dos instantes en la velocidad del arte, dos y el impacto.
Aire en las bolsas del pecho, chocar ceder y salir, mirar, pensar, disimular.
Recostar la piel infante como chelco en las piedras,
Invasión pútrida de un caliente hedor a orina, realidad, poesía.
Dos y tres cuerpos volando por los cielos, humillando los recuerdos.
Los pómulos tensos, las crenchas duras.
Tu voz en mis dedos, los peces en el oscuro fondo de los sueños.
Saliva seca en las piedras, en las siestas.
Palomas acuáticas, lanzándose la gravedad entre los elefantes de piedra.
Entre la mugre, olvidada,
entre la única realidad que se extraña.