miércoles, 20 de febrero de 2008

Tenias ganas de dejar de oír

Tenías ganas de dejar de oír.
De sumergirte lento.
Dejando morir cada tiempo.
Dormir de corrido indefinidamente.
Dejando en un dulce abandono tus miembros.
Tenías ganas de dejar de oír.
Y hasta aquí es simple.
Pensaste en pactos de silencio
prometidos a la nada.
(Salamanca de los tibios elefantes)
Incluiste en tu memoria
lo que no te pertenece.
Dejaste lejos todos tus presentes.
Olvidaste los trofeos
Y el sueño de...
te quemo la fuerza.

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