viernes, 3 de abril de 2009

El hombre transparente - a Leonidas Escudero


Alguna remota vez, algún pícaro, dijo que los que se van, desaparecen eternamente en la nada más irresuelta y más impalpable.

Hola de nuevo

Viejo mío

¿Que son esos ojos?

¿Que llevas ahí entre las manos rotas?

Son papeles con nombres

Nombres de palabras que te deben el oro que te prometieron

¡Pará viejo!

Te engañaron

Te engañaron y no te hagas el que no sabias

Las palabras nunca dan lo que prometen

No son como vos, que a pesar

Te fuiste haciendo cerro con el tiempo de tu soledad

¿Y? viejo querido, ¿qué mierda te paso?, porque esa cara de nada

Te convertiste en metáfora

Te hiciste algo menos palpable que el guano de guanaco

Te fuiste te fuiste, no como el agua del deshielo que al fin de cuentas moja

Te fuiste y nada más, ni tristeza, ni lastima, te auto engañaste

Y te gustó el manoseo de la posibilidad original

Y te fuiste haciendo transparente entre los tuyos

Tanto que ni tú nombre recuerdo

un mito, una estructura ajena, un armazón perdido, un esqueleto irresuelto, una sombra sobre una mula, una mano cuarteada metiendo silencio en las alforjas, untando los recuerdos con peperina, para que no dejen de oler a algo.

Gracias.