martes, 26 de enero de 2010

Desvaría


¿Por qué siempre desde las consecuencias?
Cuando se construye se empieza desde los cimientos
Cuando se destruye quedan los cimientos
Quedan suspendidos y dicen que es cuestión de tiempo
Podríamos decir tal vez que son dos cimientos
Uno huele más a esperanza, a alboroto hormonal
Y otro duele terrores de soledad
Ninguno de ambos, digo, ahora
Es pleno.
Pero
¿Qué es pleno?

Se fue haciendo tarde para hacer ruido en paz
Se fueron durmiendo los oídos importantes
Fueron exigiendo mi silencio por respeto.
Esa siesta larga la empezamos a dormir todos.
Las piedras guardan el pasado, por una marca de musgo añeja, casi insignificante
Baba de sapo.
Como siempre la mugre dando cuenta de otros días
Ni más caudalosos ni más escuálidos
Éramos hombres tristes
Y aun lo somos.

Teníamos sueños
Más ceñidos o más flacos.
Aun los tenemos.

Teníamos el tiempo
Y aun algunos lo tenemos
Ni más ahora que aquel ahora
No más nostalgia para zafar del vértigo.

Triángulos irregulares
La repetitiva percusión folclórica del dolor
Del dolor hecho carne, hecho libertad, hecho nuevo nacimiento.

Camino paso a paso, descalzo por el piso frío
Camino y me concentro en caminar
No más no menos
Hacerlo en casi total silencio
Solo y salvo el retenido palpitar de la piel callosa
De nuevo plantando las simientes
La percusión del dolor
El dolor de los sueños
Lo difícil que es aprender a amar
Lo difícil que es el silencio total.
Lo difícil de saber odiar sin tener medidas justas.
Lo fácil que parece olvidar, enchufarse, enloquecerse.

La paz la traen a estos días
Dos instrumentos en desuso
Parados al margen de la virtud
Al margen de los arrebatados artistas
Al margen de su ego embelesado, de su eco irrespetuoso, de sus inmundas ganas de vivir mas y mejor que todo el resto.
A la paz la traen a estos días
Dos acordes que no suenan
Dos camas que se exilian
Dos cuerpos que se separan
Una misma noche para ambas frentes
Un mismo beso que era dos y ahora nada
Una misma nada
Que vale tanto como cualquier todo.
La paz puede nacer de la bosta.
La bosta puede abortar la paz.
La paz y la bosta son casi lo mismo
En momentos y lugares diferentes
Por un pelo o un abismo
Los hombres podrían ser felices
Podrían dejar de ser.

La paz a estos días
Le viene como trompada arrebatada y sucia
La paz no siempre da placer no siempre da mas paz
No siempre tiene sentido arremolinar los segundos y las palabras
Los lenguajes y las teorías del conocimiento
Todos los ordenes por un lado y los desordenes por el otro
En base al divino criterio del mas poderoso
Por acá lo que esta bien lo que esta mal
Lo honorable lo patético
Lo uno y lo otro.

Mi abuela tiene 84 años
Y su única cuenta en uso
Es eso que llaman pálpito de vida
Mi abuela
Tiene solo la vida
Sobre todo lo demás
Desvaría.
Pareciera quizás
Que desvaría en plenitud.
Pero no
Y ni de cerca.

2 comentarios:

Poetas Intenteros dijo...

todavia tenemos algunas cosas, nos tenemos hermano, en la plenitud que le querramos dar, pero ahi se esta. Abrazo.
Alvaro

Anónimo dijo...

poemon!!!!


sevemos


un abrazo