lunes, 4 de enero de 2010



Tengo que gorriar a la tristeza
hacerla tan carne que me queme
hacerla tan dura que me cicatrice.
Ese sauce que sobrevivió a la inundación de nuestras almas.
Todo indica que los hombres tenemos que empezar a mostrarnos desechos.
Ningún campo, ningún desierto, sangrara la sangre que nos debemos
y mientras pensemos en otras cosas endulzandonos con lo pasajero
habrá un ejercito de manos borrando los recuerdos
de donde sacaremos el saber si negamos el pasado?
desde donde creceremos si negamos nuestras raíces?
nuestra tierra seca?

2 comentarios:

Poetas Intenteros dijo...

moja esa tierra hermano!
muy bueno
abrazo

Álvaro (desde una tierra seca que se esta empezando a mojar)

Anónimo dijo...

Ese sacuce que sobrevivió a la inundación de nuestras almas... estoy por acá de a ratos, abrazos culiado, cuidate.

Barnes.