viernes, 26 de febrero de 2010

Asquerosa Tranquilidad

Cuando la piel de un hombre
Toma firme la decisión de plantar su vuelo
El tiempo magro de los días
Se retuerce cuero adentro
La necesidad de atar el vértigo
De frenar el remanso oscuro de la suerte
Volverse pleno caminando el sueño
Aquietar la turbulencia
Ahogar de una sola vez
Todo el desasosiego.

Y aunque el descuido
Nos increpe por las deudas del futuro
¿Por qué volver
Pago adentro a desandar
Resacas falsas de otro tiempo?

Entrever el pago
Los molles
Ese rancho acunado por los ríos
Y no es solo ese hombre
El que vuelve esperando
El que espera soñando
Recuperar lo perdido
El es representante puro
De la estirpe de las sombras
Que se amansan mirando el viento
Esperando lo que vaya a saber
Si alguna vez han tenido.

En su mirada
Extraviado reluce
Aquel quebracho
Cimiento del cielo
Escalera del mundo
Esencia de todo cuerpo

Y vuelve el misionero
Levantando otros humos al sol de enero
Repiqueteando los anhelos de retornar
Todo a su pasado eterno
Pero en el palenque de sus ojos
El vacío ato sus bestias
El desconsuelo de una tranquilidad
Asquerosamente ajena
Puso a pastar
Animales tensos

Crecieron como la ortiga
Sombras extranjeras de su sueño

El amor de su tierra
Sepultado con su historia
En las raíces hirientes
Del quemado quebracho

Mientras miraba resignado
Las cenizas de lo que era
Su pueblo, su amor y su historia
Su abuelo le dijo intuyendo al oído:
“Todo se lo llevó el río
Y no lo corras
Por allí ya muchos nos hemos ido
La nostalgia también se incendia
Tu corazón sanara estas penas
Las cicatrices serán eternas.”

martes, 16 de febrero de 2010

Hueco tamaño amor

Estaba andando en mi moto
Me estaba andando a mí la adolescencia
Cuando me vinieron a vender un sueño de hombre
De familia mujer casa campo y trabajo
No terminaba de creerlo quererlo tenerlo
Que de a poco las cosas que traía el sueño
Se fueron yendo casa campo mujer trabajo
Yo ya sin la moto sin la adolescencia me fui despertando
Armando con los restos el presente
Un hijo razón cimiento de lo más verdadero
Fuera las obligaciones morales burguesas
Adentro los sueños la ingenuidad el afecto
Para el que murió allá la cuota alimentaria
Y el veneno incontenible de dos ilusos
Que por no tener los huevos de amarse
Se resignan en el odio
Justifican su demencia
Porque no son ajenos al dolor a la impotencia
De ver como las cosas que parecían cosechadas
Para alimentar los chanchos de la abundancia
Se amontonan en un rincón del patio
Mientras en el verano cavamos los huecos
En el otoño enterraremos lo que queda de una cama muda
En el invierno se ira la cortesía
Un juego de tasas que nunca usamos
Un hueco aremos
Tan grande como necesario
Luego lo taparemos con la memoria
Correremos espantados
De tanta vida sembrada a la muerte.
De tanto mundo de cosas tiernas
Pudriéndose día a día
Bajo la tierra.

Cuantas otras veces andará mi sombra
Por este mi patio ajeno
Con una pala al hombro
Cavando el planeta
Para angustiar el pasado
Si es la forma de liberar el presente
Cuantas veces lloraremos
La pena de que el amor más puro llegue
Cuando no quede nada que darle
Cuantas veces me enamorare de tu ausencia
De tu gesto perversamente individualista y sano
De olvidar, de apostar en otra mesa.
Como puedo enamorarme de lo que era
Cuando lo que era en aquel entonces
Solo me aburría horriblemente.

Cualquier tesoro puede ser miseria
Ninguna miseria puede desaparecer para siempre
Ojala el día que descubras
Lo insignificante de tu carrera contra el pasado
Ojala sufras llores y vuelvas.
Ojala yo me allá ido lejos
Haciéndome maduro de tanta risa.

sábado, 13 de febrero de 2010

Nada muy rebuscado, un punto azul de apellido bic en un recetario blanco. Un gorrión volviendo cada tarde al mismo recodo entre pared y teja, un mismo sol para una cara que cierra los ojos y tantea la verdadera posibilidad de relajarse, se escapa.
El tiempo es tragado como un concepto burdo la mayoría de los intentos, esta en los bidones de cloro que se gastan en una pileta tipo riñón, en el alcohol que se evapora violando por una lógica física el sistema, no puede solo terminar estando en una sucesión de días que se apelmazan entre soles y adivinanzas. El estado de desequilibrio metafísico de las tormentas, la boca de su cara frunciéndose desde el gozo expresivo de vaya a saber que libertad incontenible.
No importa cuanto vodka hayan tomado esos frikys en el club de la serpiente. Es que ya no puedo creer mucho en esas energías furibundas que emanan de esas personas que parecen sensibles para ser violentos.
Veía en esos cuerpos la posibilidad de un eje de cambio, tendía a sostener que paraban de pecho y cabeceaban alguna revolución casera porque contenían en el alma alguna razón menos convulsa que las razones cotidianas. Pero el hambre es simple, y no menos significativo que cualquier pasión.
Yo ya no entiendo porque nos obstinamos en despreciar el aburrimiento. Acaso no es el motor de casi todo lo extraordinario. Y que de la duda; no nos viene quedando mas remedio que acogerla con destreza y tranquilidad, porque viene a visitarnos y tiende a quedarse buen tiempo, la alimentamos como se debe.
Ahora a fines prácticos hay que sacar pasajes para volver antes de ir; intentar causar el menor dolor posible a quienes te rodean, sin traicionarte ningún sueño.
Prepararte el cuerpo para que se desenvuelva mejor en el baile que en el llanto.

jueves, 4 de febrero de 2010


Teniendo una baga noción de cómo los caracoles en tiempos de humedad trepaban nuestros cuerpos llenando nuestra piel de un lubricante natural y verdoso.
Guardando los boletos enrollados como cigarros en los bolsillos más inalcanzables de nuestras almas, allí donde uno solo busca de casualidad y termina hablando de destino.
El azar es como el caos salvo las cargas semánticas de negatividad que circundan nuestra dialéctica de existencia, salvo lo que pueda decir alguna enciclopedia el azar es como el caos y allí vinimos a mostrar que vivir no es cuestión de cálculo y que lo estático es un mito de la gente grande que necesita tranquilidad.
Buscábamos siempre ser lo que no éramos no por una cuestión de mandato ajeno sino más bien por la lógica insatisfacción de respirar con los mismos pulmones cualquier viento. No era una insatisfacción de hastío sino una búsqueda frenética por formatearse constante en los sueños, por eso quizás nos fuimos degenerando para recrear otros mundos donde el sol fuera visible sin arrugas, donde la luna no nos denunciara ningún atisbo romántico ni contemplativo, un reflejo de luz, igual de blanca, igual de bella pero mas presente, casi mas nuestra.
Sosteníamos alternadamente teorías insostenibles con tal de vernos aferrados a algo menos perturbable que nuestras parcas realidades de terremoto y sacudon. A esa negación la llamábamos madurez.
Pasábamos horas frente a los ríos que caían de las montañas esperando que suceda eso que en las historias míticas sobra, pasábamos el tiempo juntos frente a frente como si estuviéramos obligados por algo inmanejable, las corrientes turbias del pensamiento desde siempre circularon nuestras mentes siniestras, agresivas, violentamente amantes.
Pero los ríos tenían eso insostenible que les da la gravedad y bajaban sin cansancio por las cuestas, los valles, los montes, las quebradas… hacían de la tierra muerta una tierra con mas vida, con mucha mas muerte en su misma fertilidad… todo en circulo inexplicable de tan simple, de tan así de estar, no mas. Y nosotros que venimos siendo hace siglos mucho mas que dos, mucho mas que un hombre o una mujer, venimos cayendo en lo estancado de un curso muerto, de un futuro signado de fracaso, y sonreímos por inercia, y no temo admitir que lo disfrutamos, amamos la vida con la mas sincera de la pulciones de nuestro ser, pero eso no quita que todo este cayendo, mientras creemos poder observar ese río y su precipitación incontenible, nosotros somos también quienes caen por estos valles, por estos montes y quebradas abonando los suelos con nuestra historia de muerte, alimentando alguna lacra de la que nacerá alguna otra posibilidad, otra narración.
Rompiendo lo que edificaron las costumbres un día puntual de un año insignificante decidimos viajar solos. Agarramos con nuestras manos, nuestros corazones, con la misma ternura con que se agarra cualquier visera, y los empapelamos de contac y cinta aisladora. Ahora imperturbables con un DIU en el alma caminamos pretendiéndonos despreocupados, autosuficientes, indestructibles. Somos ilusos, somos aun mas ilusos cuando nos burlamos del amor burdo de las canciones populares, somos ilusos que no se animan a largarse a la vida cruel y vertiginosa de la inocencia. Masticamos libros de autoayuda con más sentido estético del hurto que bucay pero con la misma formula contra el desconsuelo del inconformismo porque no nos alcanza con lo verdadero y lo palpable que tenemos que andar buscando algún otro camino más entretenido y rebuscado. Y si.
Presente decimos mientras los cuerpos hagan sombra.
Y si.
Mientras los cuerpos hagan sombra aremos lo imposible para cubrirnos a la vera de otra sombra.
Y si.
Seremos plenos robándole la plenitud a otros entes.
Creceremos desparejos influidos de occidente y anhelando oriente, perdiendo todos los centros, todos los puntos, cualquier referencia, creceremos edificándonos en nuestra tibia Babilonia.
Y mientras el sexo siga siendo un placer tramposo y depravado, un pecado digno, los placeres estarán mas allá de nuestra tibia frontera de vida, y la cruzaremos pidiéndole perdón a alguien transparente, omnipresente como nuestra idiotez, somos hijos del rigor, somos nietos del castigo, somos sobrinos de la represión, padres del presente.
Y otro día puntual de un año insignificante prenderemos un fuego con el mismo descuido con que respiramos y sentiremos que nuestros corazones, igual de sensibles que cualquier otra visera, estarán libres de sentir hasta la caricia más lógica de la muerte. Sin condones en las manos abrazaremos lo que queda, lo que hay. Juntos aremos del mundo una huerta, sembraremos una tracalada de niños y los veremos vivir.
Inocentes de toda culpa.
Culpables de toda libertad.
Sin frenos hasta la destrucción.