jueves, 15 de abril de 2010

Voy acariciando de la sexta a la primera
con un descuido similar
con el que se atragantan los percheros
a la primera caricia del invierno.
Tengo alguna razón por la que aplacar
el silencio al que sucumbo hace meses.
No se trasluce pleno el cogollo de la catástrofe
sino que retumban mudas para dentro
dos notas que nunca fueron vecinas
y dejo de pretender
embadurnar el tiempo con palabras
elijo el vuelo que me queda
el de un ave rota que se mantiene en el aire
por asco a la planicie de la tierra
por imposibilidad ante la oscuridad del pasado.
Decido elegir eso
solo eso que es
lo único que puedo
volar en dos notas
de la sexta a la primera
plasmando en la caída el amor
en la subida el desconsuelo
un desconsuelo que no sabe
de tragedias existenciales y urbanas
un cosquilleo que no resuelve entre la risa y el llanto
un mate que se enfría
un lapso que se va sin rédito, sin crédito, sin pérdida
un amor que de si mismo desconfía.

Divago.
Salgo a buscar un techo.

1 comentario:

Thomas Lommío dijo...

Entro aquí por primera vez. Felicitaciones por su habilidad con las palabras. Admiro eso.

Le dejo un regalo que puede pasar a buscar por mi blog. Tómelo o déjelo.