miércoles, 30 de marzo de 2011

y nada

jaulas humanas que se encienden

hombres que fuman y detienen

su marcha incierta en la ventana

un suspiro brota desde el piso

circula por el cuerpo muere y nace

cayendo en humo desde adentro

y nada



cantan los murciélagos los perros encerrados

acarrean la belleza que nadie toma que nadie vende

la noche vino desde adentro estaba desde antes

hombres solos mujeres solas durmiendo en sus rincones

durmiendo sentados para poder respirar

los cuerpos los muebles las maquinas

los sonidos diminutos de la comodidad

aturden para escuchar las intensidades desmedidas

del amor y del odio, del trabajo y la depresión, de la alegría y la ansiedad

y nada

paredes tras paredes huecas de distancia

mezclandose los elementos en las palabras

y nada en las palabras y nada en las palabras



donde en que lugar por que vía hacia donde

los que abrasaron un sueño borroso

los que despertaron en un cuerpo ajeno

en un tiempo que de tan apurado no deja nada

donde por donde haciendo con quien como

como los que soñaron alguna día los que sueñan un día como hoy

como los que no supieron enmarcar su foto en el sistema

iguales a los otros pero con mas tiempo

el tiempo de la melancolía del dolor gratuito del estar en este mundo

iguales a los otros pero con menos tiempo para hacer lo que se manda

con mas tiempo para detener el tiempo

en una ventada rescatar el aire de la tierra en un suspiro

y limpiar la tripas con el humo que deja la experiencia de vivir

mecánica vuelta a la rutina de las necesidades resueltas e irresueltas

al código binario que digitaliza la conciencia

hora de descansar hora de despertar hora de producir

no se escapa la luz no acecha la oscuridad

la luz golpea cuidadosa y pasa lenta cada día

la oscuridad espera su momento y sube desde el centro

la vida no acaba muriendo en cada muerte

las palabras no son refugios

no soportan llevar el alma de las cosas que intentan nombrar.

viernes, 4 de marzo de 2011

Químico no química


Versión parcial de los hechos

La muy hija de puta se caga de la risa mientras tira por la ventana el manojo de mis hilos dentales, mis cepillos viejos abiertos como se abren los cuerpos con el buen uso, volando van también esos pescaditos que juntos compramos para adornar los azulejos, esos casi blancos del baño, que encima de ser chiquito como baño químico era blanco, del blanco que aterra. ¿Qué te pasa? Le grite: -¿qué te paaasa trastorneti?-
Recuerdo ese gesto primero tuyo cayendo de tus ojos y acompañando el vuelo de mis boludeces se esparcía por el aire… el maldito y sabroso gesto que tiene tu boca cuando prueba la pulpa colorada del odio y juega como juegan los niños a despanzurrar algún batracio, algún recuerdo…
El ruidito de las cosas cayendo sobre los autos orquestaba de alguna manera el preciso instante cósmico en el que me mandabas a la reconcha de mi vieja. ¿Tiene algo que ver ese frasquito que aventaste al orto con lo que pasa entre nosotros? Quería preguntarte, claro, pero la pregunta era más larga que la mierda para un griterío de mano a mano… me ibas a cortar el chorro verbal al medio y nada se iba a entender un carajo.
Entonces le grite: -Flaca, el frasquito es tuyo, no seas boluda dejame hablar…- y claro había tirado las pastillitas para dormir la colgada. Capas ahora que no duerme también se le ocurre tirar la computadora, el udu, el budita, las cucharas de madera, ya no se…
-Flacaaa!!! Dale mi amor… dejame subir y charlamo, no sias pendeja… dale.
Me respondió como esperaba en jeroglíficos balbuceados que brotaban desde su bilis misma, lenguaje soez y desubicado hasta para la lengua más suelta y podrida de los demonios del barrio… De alguna manera hay que frenar esto, me dije a media voz como pidiendo ayuda a alguien… le grite con ese grito largo que de tan largo toma cuerpo de llanto, llanto del tipo lamento pero con cansancio, fastidio, resignación, algo de sensata benevolencia:
-Amor, tas mostrando la hilaaaaacha! Dejame entrar y lo arreglamo hablando…
Se ve que lo del baño se le acabo, no tiene tamaño para muchas cosas, paso un ratito sin aparecer por la ventana, se sentía ruido adentro, como el ruido que se siente cuando hay una rata en algún mueble viejo, de madera seca…
Sorpresa… se abrió la puerta, la rata había bajado y después de dar vuelta a la llave entorno la puerta y pico corriendo escaleras arriba al baño, a no sé donde mierda. Pase, si, pasé, si, subí, si, fui al baño… la puta madre, que lugar de mierda eligió ésta para hablar pensé, el baño, y peor todavía, no tiene ni los pescaditos manchando los azulejos… entre la claustrofobia y las ganas de vomitar que me da la violencia, entre, si, entre al baño.
Que huevos que tenes… me decía, alentador, consecuente, mezquino, entrando al baño a escuchar a la serpiente, despotricar contra todo aquello que te cause una pizca de placer… ahora… pensalo bien, que haces acá, a esta hora, este día, recibiendo y dando un espectáculo de falso amor inerte.
-ahora me voy, te regalo todo el amor que te di, tal vez un día tú puedas comprender, que el viento es libre y no lo puedes tener… ahora, me voy, me voy, me voy, libre como el viento yo seré… si si tarareando Giménez me acerque, la abrace, le dije con el pecho que no odio a las personas que intento amar, que me voy me voy me voy…
-Nunca quisiste conocerme, en el iris de tu retina mental dibujaste el tipo que querías, no me viste nunca, y tanto o más boludo soy, yo también y fuerte, por no frenar antes por no tomar la conciencia seria de lo que resulta ser la liberta, de cada cachete, de mi culo. Nunca es tarde para destruirse y ver tirado en el piso, del blanco piso del puto baño, un pedazo de cuero tuyo, una tajada de corazón, una tirita de tu alma, nunca es tarde para decir, mierda, mañana mismo vuelvo a intentarlo de nuevo, a reconstruirme con los pedazos que aun no pierdo, para salir temprano a nadar en la luz del día diáfano de los sueños, de las realidades que presta la vida.