viernes, 29 de abril de 2011

desapareció el cuerpo que sostenía
escapo silenciosamente mientras el resto
se evaporaba encerrado en su nicho
algunas plantas ruedan y ruedan años
empujadas por el viento seco
respiración de algún desierto futuro
el resto de la esperanza sirve para sentarse a ver
pasar la piedra por arena
la arena por polvo
el polvo por tierra
de la tierra el intento el brote
del viento seco respiración del desierto
viva y lenta constante tibia
la muerte.

jueves, 21 de abril de 2011

Animales conocidos mas por el olor que por la pinta, resuenan los ecos de un sonido que nadie de nosotros produjo, resuenan las cajas, los tórax, la música que nadie en esta familia compuso ni toco. Viene llamando a la puerta, despertando los vecinos, pateando la basura que nos esconde, dejando lugar entre los cuerpos para que una raíz intente el malabarismo de vivir un rato entre las piedras y luego muera circularmente en el calor de la piedra al sol furioso de la siesta helada.
Camila si un día, despertaras de espaldas apretada por tu mismo peso en una cama tibia en una siesta fina y justa, una cama en la tierra abandonada por los trabajadores del aceite, olivos abandonados a la suerte de la creación, despertarías de entre la historia como la meta historia de una vida de marionetas que reconstruyeron la escenografía de una obra isabelina desalojada por el agua de una lluvia fuerte pero no mítica, la depresión muda de una lluvia de miles de gotas redoblando la cara de la historia, tejiendo mantas multicolores en espirales infinitos de historias parciales para una total que escapa a la vista fraccionada de un ojo de la fracción, una historia lineal que te despierta una siesta en una planicie yerta en el corazón abandonado de ojo de agua, Camila, y en tus manos el peso de tu cuerpo desnudo pero pesado, pesado pero justo, el peso de tu cuerpo es el que te aplasta a esta tierra que ha alimentado la posibilidad histórica y sagrada de que te levantes como redoblando la fuerza, calzándote la porción de tierra que te toco habitar, esa porción de tierra que te dieron para latirla un rato, y te levantes con la música de la energía vital pintándote los ojos y todo lo que estos globos húmedos ven. La hormiga que ha estado toda la noche y todos los días que intentes recordar paseándose por tu cuerpo mientras estabas tentada por dejar de redoblar fuerzas, mientras te dejaste caer por tu peso y te aplastaste unas horas para hacerte un montón de tierra más grande y así descansar del redoble de la fuerza, esa hormiga que no ha descansado en días o años de redoblar su fuerza acarrea por tu espalda una hoja que a su vez redobla su peso mil veces, y la fuerza que levanta la hoja está en la fuerza que levanta la hormiga y ahora en la fuerza que levanta tu cuerpo cuando despierta en esta parte de la tierra que levanta sus fuerzas que se seca a sí misma y que se llueve en la simiente de otro nuevo árbol que elevara su carne para sostener los frutos de una fuerza que circula. Camila en cada lugar posible que tus sentidos posen la atención estará todo, lo explicable para tu tranquilidad pero también lo otro, todas las caras en maquiavélica realidad multiforme, mandálas eléctricos de energía en colores que desbordan la chance de verlo todo, un llamar de sueños que atesora en su promesa la posibilidad incumplida de los homosapiens de cruzar la frontera de cada barrera que elegimos construir para dar seguridad a nuestras fuerzas. Camila tu cuerpo, el cuerpo de todo lo visible, así como esta aplastado en su peso, también puede alzarse a volar y el margen de martirio y placer está en su mismo grado sobre el movimiento y la calma. Camila en tu cuerpo cada una de esas plantas que viven y mueren incrustadas entre dos piedras, tu cuerpo Camila es un tabaquillo que creció arriba en el descuido y creció entre piedras, pechando la chance de respirar un poco de sol. Camila tu cuerpo es también esa planta en apariencia muerta que viaja empujada por el viento durante miles de años por la tierra, rodando y rodando abriendo cada pliego del alma llenándose de viento impulsándose en la fuerza aprendiendo a vivir volando. Camila en tu cuerpo está escrita la inexistencia del tiempo, la inexistencia del tiempo por lo menos así como hemos decidido numerarlo. Camila en tu cuerpo esta la marca de que el tiempo es tan grande profundo y tenso que es imposible de apalabrar, imposible llamarlo con una palabra con un puñado de letras, con un par de sonidos, existencia serás dijimos, sagrada forma de la creación unánime de una posibilidad posible y potencial de que cada cosa que es, sea.

sábado, 9 de abril de 2011

Te ame para ver
Si frotando las manos
Hacíamos luz.

miércoles, 6 de abril de 2011

Pedaleando el tiempo

Lento lentito aprieto
me escapo deslizo
la pata la patita
hacia la punta
hacia los dedos
junto la fuerza
la direcciono en un punto
miles de puntitos pongo empeño pienso
en el camino en miles de caminos
que vendrán inclino el cuello
perrito que piensa mira
el cielo y el cuerpo tuerzo
en ascenso la columna estiro
el pico me preparo creo voy
esquivo el bulto sacude esa cola
sacúdela instinto puro
instinto nada del tiempo
salvo el tiempo
Crudo el tiempo
encuentro perro
que sigue pasos
desprevenido hasta casa
encuentro con el rampas sueño
con saltar alto libre y caer
suave sublime voy me deslizo
me arrastro le manoseo el hocico
llegando a la esquina freno
frena la calle frena cada puntito
allí presente entre la mano
que pesa su carne burda
humana maravillosa y sucia
sobre el pelo seco
del perro lejos mira
me esfuerzo me deslomo
creo que conozco el giro
mecánico que recorre
mi fuerza hasta
el camino la fuerza de unos músculos
ciegos en una bici que traduce al mundo
el tiempo que me trajo
el tiempo que me tiene
la velocidad en la que el tiempo nos lleva
mi bici tiene dos pedales donde
sostengo un peso y un peso
entero sensible todo
el peso ganado el perdido
direcciono mi fuerza
arrebato el bolso lo descoloco lejos
de la molestia olvido el punto
los puntos de origen el objetivo
la velocidad del disparo transparente la luz
el cuerpo en cada uno su sonido
la definición de miles de maestros
psiconeuroticos del consumo ciego
de la angustia oral de los miles
de tantos puntos
puntitos de mil colores
multiplicando el peso que amo
cargar en la parrilla enclencle
del estar estando acá nomas sonseando
untando el cuerpo
el cuerpo que sostiene pedaleantes tuercas
bulones que se afirman a la vida
a la fe al placer de lo pequeño
del toque tibio inconfundible
que tiene la maravilla de las ruedas
cuando rozan en las súbitas
inclinaciones del terreno.