sábado, 19 de mayo de 2012

El frio me despierta.

Las ganas de mear me levantan.

La tuca amanecida en ayuno

me emociona los mates, la manteca.

Planifico otro vacio, ya no me esmero

en sacarme los amores secos.



Metido en un gorro exactamente ridículo

encaro la pala, el pico y el pisón

arremeto contra las horas del día

destruyendo la columna propia

afirmando las columnas de la huerta.



El cansancio es la puerta

donde no entra el pensamiento paralizante de la angustia.



El dolor concreto de manos pies y cintura

me está salvando los dias.

3 comentarios:

pa las casa dijo...

genial!! qué lindo changuito que estés acá de vuelta con los poemas de tierra que me gustan tanto como éste!
mañana te veo y escucho!
beso colorinche
la camilita

Lorena dijo...

el trabajo y los días y tu poesía.

aplausos lleno de sensaciones!

Anónimo dijo...

Vine, lo leí, me gusto, te dije y ahora volví y me lo llevo. Y para no ser pantera rosa,turista de noche sin gracia, te dejo este aviso.
Abrazo!
Ernesto.