lunes, 11 de junio de 2012

brumit

Estoy parado sobre el cordón.


Me posiciono casualmente entre la farmacia y la calle.

Ésta, rodeada por un par de policías entretenidos en los retos,

Parece otro límite edificado en el aire.

Cintas de peligro que usaron para otros peligros, acá

a metros, una isla de parlantes cuelga de cadenas que tiritan.

Se amplifica el himno nacional

con un volumen conmovedor. Nadie siente

No sé quien interpreta.

Se puede ver en los ojos el aturdimiento

el acido silencio de las cuerdas vocales.

El que pita, el que barre, el que habla, el que mira

El resto espera, que termine lo que empieza

o que empiece siempre algo nuevo

para luego desear que termine.

Estoy parado sobre el cordón

En puntas de pie para ver atrás de los cuerpos

Las maquinas rugir, los motores, el acero

Fardos que vuelan revolcados por el aire.

La espera tiene un mensaje salvaje si no encuentra objeto

La espera tiene eso que te llevaste escondido en los ojos

No ésta mañana, quizás todas,

desde lo que sabes de vos y desde lo que no

Esa triste magia de predecir la sombra

Te guardaste de llorar por lo que fue

Inentendible o intenso, muerto por tibio,

o nada otra vez de nuevo.



Ya estaban aburridos los que actuaban.



El frio vuelve con su ceremonia de realidad al juego.



Estoy en algún lugar de estas palabras

Que nada entienden ni explican ni aclaran.



Estoy en algún lugar de estas palabras

no se por cuanto.



también había algo mío

en esa obstinación

imagen mutante palabras mudas.



No veo bien pero

tengo dos ojos para ver mañana

si es que andan todavía

ver juntos, si es cierto, me seduce.

martes, 5 de junio de 2012

Me explico porque estas voces que escribo acá también te explican a vos.
El frio ajusta la humedad al campo, montando la noche sobre el día.
Presiento una crueldad eléctrica en este invierno.
Jugando a suponer digo: “si no estaría enamorado, estaría enfermo.”