sábado, 22 de febrero de 2014

Ella me conto del día que fumaron en hojas de biblia.
Yo recordé un poema imaginario de un burro que renegaba de todo lo que pueda parecer trascendente.
El ejemplo que daba era simple:
un dolor de panza en un vendedor de paraguas.
Un estreñimiento fatal.
Una adolescente se hace tajos en las piernas para distraer el dolor. 
Su perro la lame,  
mueve la cola.
Los padres están preocupados por la nena.
Nadie piensa en el perro.
El lenguaje no dice nada ni oculta nada.
Es el tono de las palabras el que dice u oculta.
El título de la novela intentaba ser el de la vida.
Todos estamos heridos.
Me gustaría poder filmar el momento en que después del diluvio universal

salió el sol y cantaron los pajaritos.